Visitas mutuas.
Pero no fueron las cosechadoras, sino las picadoras de forraje, las que hicieron que la marca CLAAS se estableciera en los años 1980 en las cabezas y en las fincas de los agricultores. "La JAGUAR llegó a América y era tan sumamente eficiente en el campo que los agricultores hubiesen hecho un mal negocio si se hubiesen decidido por otro fabricante", explica Koch. CLAAS se hizo famosa, casi de la noche a la mañana.
Esto también se vio propiciado por una red propia de distribución. Helmut Claas se encargó personalmente de establecer concesionarios propios y cooperaciones con concesionarios independientes. En un primer paso, para vender sus empacadoras. A través de esta red de concesionarios propia se vendía también la JAGUAR.
Las cosechadoras llevaron durante mucho tiempo otros colores. Después del azul y el rojo, llegó el amarillo. Ya que, en los años 1990, CLAAS hizo un Joint Venture con Caterpillar, lo que hizo que Matthew Koch se fijase en la empresa alemana. Caterpillar había desarrollado un tractor con tren de rodaje de orugas, pero no tenía máquinas de cosecha. El acuerdo: Caterpillar suministraría a Europa tractores con tren de rodaje de orugas, en los colores CLAAS, y CLAAS se haría responsable de la fabricación de la cosechadora LEXION para Norteamérica, para la cual se creó, en su día, la fábrica de Omaha. A pesar de que Caterpillar dejase el negocio de máquinas agrícolas en el año 2000 – la LEXION mantuvo, durante algún tiempo, el color amarillo. Hasta que finalmente, en el año 2019, obtuviese su color verde pradera.


























