Estructura de la ubicación – Paso a paso.
Uno de los responsables de que CLAAS siga siendo CLAAS en el mundo entero es Bernd Schapmann, director de la línea principal de montaje de cosechadoras en Harsewinkel. Trabaja desde hace 32 años para el consorcio y ha acompañado la construcción de varias fábricas internacionales. "Todas y cada una de las ubicaciones están al mismo nivel", explica. "En todos los lugares establecemos los estándares de calidad CLAAS."
Para ello también es fundamental la forma en la que las fábricas son preparadas para producir de forma autónoma – esto es realizado paso a paso. En las nuevas ubicaciones se empieza con la denominada etapa "Semi Knocked Down". Es decir, los empleados montan in situ componentes individuales en una máquina casi terminada – que ha sido suministrada por otra fábrica. Harsewinkel da pleno apoyo en este proceso, por ejemplo, con listados de piezas y planes de trabajo.
En el siguiente paso tiene lugar la etapa "Completely Knocked Down". Entonces solo una parte de los componentes y grupos constructivos son suministrados a la nueva ubicación. Una parte adicional es adquirida de proveedores locales. La siguiente etapa es la localización: El centro de producción ya solo adquiere piezas individuales de otras fábricas de CLAAS; una gran parte de los componentes cuenta con una red de proveedores externos. El último paso del desarrollo se ha alcanzado cuando la nueva ubicación ha encontrado proveedores tan buenos que otras fábricas CLAAS también les compran.
Durante los primeros años, la construcción de una ubicación de producción es asistida estrechamente por Harsewinkel. Empleados con gran experiencia de la fábrica matriz se desplazan a la nueva ubicación y asisten en todas las funciones: Tanto en la dirección, la planificación, la fabricación y el control de calidad. Al mismo tiempo, los empleados de la nueva ubicación son formados en Harsewinkel. "Con ello se trata de desarrollar una comprensión homogénea de los estándares", explica Schapmann. Por ejemplo, cuando se trata de valorar un fallo en la pintura y decidir a partir de cuándo éste debe ser corregido.
Lo importante al respecto: "Nosotros, en Harsewinkel, siempre actuamos en la función de asistencia, no de dirección", afirma Schapmann. "Cuando los colegas necesitan ayuda, la damos, pero no nos consideramos el obligo del mundo."



















